QuestLab Plataforma Inteligente de Questões
Banco público de questões

Questões para Concursos

Pesquise questões reais por disciplina, assunto, tópico, banca, órgão, cargo, ano e modalidade.

Questões por banca

29 bancas disponíveis. Clique para visualizar todas.

Encontre as questões que procura
Limpar filtros
167 questões encontradas

Assinale a alternativa correta em relação às preposições.

A Voy al colegio de lunes al viernes
B Se van de vacaciones, pero no sé ni cuándo ni a dónde
C Regreso en casa a las cuatro
D Tengo billetes por el concierto de esta noche

Assinale a alternativa incorreta .

A As palavras proyectil (espanhol) e projétil (português) são cognatas porque têm o mesmo significado apesar de pequenas diferenças de grafias
B A sentença “Los huesos del oso son fuertes” apresenta um falso cognato, pois, oso (em espanhol significa urso) e hueso (em espanhol) significa osso em português
C Na sentença “Os creéis todo lo que os cuentan: desde las verdades hasta los embustes” a palavra las é artigo definido feminino na forma plural e a palavra los é o artigo definido masculino na forma plural
D A palavra alergia tem a mesma silaba tônica, tanto em espanhol como em português

Assinale a alternativa em que os substantivos sejam todos invariáveis quanto ao gênero, por exemplo: el ayudante / la ayudante.

A Profesor – estudiante – artista – sóror
B Estudiante – cantante – periodista – joven
C Mandamás – arte – cortesana – alcaide
D Héroe – artista – periodista – joven

Considerando seus conhecimentos sobre uso de modos e tempos verbais em espanhol, analise as afirmativas abaixo e dê valores Verdadeiro (V) ou Falso (F).

( ) A sentença “Mañana tengo que ir al supermercado porque no tengo comida por acá.” expressa que essa ação é planejada e, nestes casos, é correto usar o tempo presente do modo indicativo em espanhol.

( ) A sentença “Ojalá no te arrepientas más tarde.” expressa a ideia de que o suposto arrependimento ainda não aconteceu.

( ) A sentença “Esta semana estoy estudiando mucho más.”, contém uma perífrase de gerúndio.

( ) Na sentença “Ojalá haya comprado vino”, não podemos ter certeza absoluta de que este vinho em questão tenha sido comprado. Assinale a alternativa que apresenta a sequência correta de cima para baixo.

A V - V - V - V
B V - V - F - F
C V - F - F - V
D F - F - V - V

Com relação ao uso dos artículos, analise as afirmativas abaixo.

I. Na sentença “La casa de Marta es nueva” o artigo “la” indica que se trata de uma casa específica, e não de qualquer casa.

II. Para expressar as horas em espanhol, não é necessário utilizar artigos definidos; portanto, a sentença “Son seis y cuarto.” está perfeitamente bem escrita.

III. A sentença “Hoy vamos a la fiesta,”, não admite a junção da preposição “a” com o artigo “la”.

IV. Na sentença “Juan es un hombre alegre”, o artigo definido é omitido porque “Juan” é um nome próprio. Estão corretas as afirmativas:

A I e II apenas
B II, III e IV apenas
C I, III e IV apenas
D II apenas
Texto associado
Analise o texto abaixo para responder à questão. “______ libro es una novela de amor que narra la vida de una muchacha que sufre a causa de una antigua tradición que no ______ permite casarse con el hombre que ama. Ella lucha por romper ______ costumbre y mientras, cocina platos deliciosos ya que cocinar es única vía que tiene para escapar al dolor y a la frustración de ______ vida.” (CHAMORRO, César, et. Al. Todas las voces. Madrid; Difusión, 2012. p.57)

Assinale a alternativa que preencha correta e respectivamente as lacunas.

A Este / le / esa / su
B Esa / le / esa / tu
C Este / la / ese / sus
D Esse / lo / esa / su
Texto associado
Instrucciones: Las cuestiones de números 31 a 60 se refieren al texto abajo. Las cartas de amor Por Eduardo Galeano Ellos se conocieron por casualidad, que es como se suelen encontrar los grandes amores, casi siempre por casualidad, por una llamada equivocada, por un encuentro fortuito. A ellos lo que les pasó fue que él había quedado en aquel café con una persona que no vino, y claro, la vio a ella sentada en la mesa del café, radiante, así que, harto de esperar no se cortó un pelo y dijo: —“ya que he venido hasta aquí, no puedo desaprovechar esta ocasión”. Se acercó a la mesa y dijo: —“¿Me permite?” —“Por supuesto”. Esto solo suele pasar en las historias que te cuentan otros, nunca en la vida real, por lo general cuando dices: —“Me permites”, dicen —“De qué” A lo mejor ella estaba esperando a alguien que tampoco vino, quién sabe, yo qué sé, habrá que inventar otra historia en la que ella le dice “De qué”, en este caso ella lo invitó a él para que se sentase, y él se sentó. Y claro, no había de qué hablar, —“¿y qué lees?” Lo malo fue que él no había leído nada del escritor que ella estaba leyendo, mal empezamos, mal, muy mal, por ahí no. —“Pues bonito día” Pero enseguida empezaron a profundizar, porque ella dijo —“Sí, la verdad es que hace un bonito día”. Y aunque no lo hiciera. Pero poco a poco él fue venciendo esa timidez que le caracteriza y fueron profundizando. Al principio él para llamar su atención contó una que otra mentira, que era escritor, luego reconoció que nunca le habían publicado nada, pero eso vino más tarde, cuando ya se conocían más, cuando pasaron del café a la habana con coca cola. Por entonces ya estaban descubriendo que tenían más afinidades de las que pensaban al principio, y compartían gustos cinematográficos, y por eso él le dijo —“Oye, y si vamos a ver esta, ¿has visto La vida es bella?” y ella —“No”, —“Oye quedamos el fin de semana”, —“Vale”. Y aquel fin de semana pues, yo no sé muy bien si para sorprenderla o no, pero el caso es que él rompía a llorar en cada escena en la que aparecía el chaval pequeño, esto a ella le enterneció, yo quiero pensar que era de verdad. Resulta que coincidían en más gustos, y también en lo musical, y le dijo: —“Oye, este fin de semana toca Ismael Serrano”, —“Ismael qué?”, —“Pero a ti te gustan los cantautores?”, —“Los de verdad me gustan”. Pero él le convenció a ella y fueron. Cuando él empezó a cantar aquella de Vértigo, pues se atrevió a cogerle la mano. Y poco a poco se fueron inevitablemente enamorando, pero no por esto de Ismael Serrano, ni por el Vértigo, quizá más por aquello de llorar con La vida es bella. Una mañana él se levanta y al abrir los ojos se da cuenta de que está perdidamente enamorado de ella, y quedaron entonces en aquel café en el que se conocieron por casualidad. Los momentos importantes suelen coincidir casi siempre en los mismos sitios, no estoy muy seguro de lo que acabo de decir, pero es una buena frase. Pero fue en aquel café en donde ella le dijo: —“Sabes, creo que me tengo que ir durante algún tiempo”, —“Yo te iba a decir casi lo contrario, que te quedaras conmigo para toda la vida”, y ella dijo —“No te preocupes porque yo estaré esperando el día que vuelva para retomar contigo este camino que emprendimos, además, cada quince días puntualmente te mandaré una carta en la que te contaré todo lo que he hecho, todo lo que siento, todo lo mucho que te echo de menos, y todo lo poco que nos falta para vernos”, Él dijo que bueno, que vale. —“Pero que si no te vas casi mejor”. Pero se fue. Fue entonces cuando descubrió que aquello no tenía remedio y que estaba perdidamente enamorado, que no había ningún elixir que hiciera que la olvidase, que no era cierto aquella de que un clavo saca otro clavo, que a veces es cierto que los amores a primera vista existen, bueno, ¿es que acaso hay otros?. A los quince días puntualmente llegó la carta de ella toda llena de besos y de caricias, de te echo de menos, él lloró, y esta vez era de verdad. Y guardaba las cartas con mucho cariño encima de la mesilla. Pasaron quince días, y otros quince, y otros quince, y otros quince, y las cartas se iban acumulando. Y su vida consistía en esperar a que llegara el decimoquinto día, abrir el buzón y encontrar la carta de amor en la que ella prometía volver, esperar esa carta en la que ella le diría que volvía pronto. Y pasaron años, muchos años, y ya las cartas casi no cabían en la casa, se compró una gran caja fuerte para guardar todas las cartas, porque eran su gran tesoro, porque vivía para leer las cartas que ella le había escrito, porque ella era lo que más quería, y así pasaron creo que diez años, quince, no me acuerdo. Y un día ella, sin saber cómo ni por qué, dejó de escribir, y al quince día él se encontró el buzón vacío, y el alma partida en dos. Ahora solo podía vivir del recuerdo, leyendo las cartas que ella le había escrito con tanto cariño, aquellas cartas eran su mayor tesoro. Un día él salió de casa, porque tenía que salir, y unos ladrones entraron en su casa. Al ver allí la gran caja fuerte no se lo pensaron dos veces, porque pensaron que debían esconder algún gran tesoro, grandes riquezas, realmente no era. Y se llevaron la gran caja fuerte. Imagínate la desolación de nuestro protagonista cuando llega a su casa y se da cuenta de que le han robado lo que él más quería, lo que le hacía sentirse vivo algunas tardes de domingo cuando no sonaba el jodido teléfono, cuando releía aquellas cartas y aquellas promesas quién sabe si falsas. Suele pasar que los ladrones son buenas personas, y este era el caso. Pero imagínate la cara de los ladrones cuando abren la caja fuerte y se encuentran montones de cartas de amor, declaraciones imposibles. El jefe de los ladrones se enfadó un poquito, pues la caja pesaba, y llevarla a la guarida no era moco de pavo. Nuestro hombre vagaba casi moribundo por las calles de su ciudad, con la esperanza de encontrar alguna carta, a alguien que le hablara de una gran caja fuerte llena de cartas, perdido sin saber ya qué hacer. El jefe ladrón lo que dijo es que aquellas cartas lo que había que hacer era quemarlas o tirarlas al río, lo que fuera, pero que desaparecieran de inmediato. Pero el más joven de los ladrones era más bueno, y se le ocurrió una gran idea. Un día nuestro hombre llegó a casa después de estar buscando toda una tarde, y al abrir el buzón ¿Adivina lo que se encontró?... Una carta. Los ladrones habían decidido mandarle las cartas tal y como ella se las había mandado, puntualmente cada quince días, por riguroso orden. Ahora él resucitaba con la esperanza de revivir aquellos momentos en los que quizá un día leería la carta en la que ella diría: —“Pronto estaré allí”. (Disponible en: www.poeticous.com/eduardo-galeano/las-cartas-de-amor-1?locale=es – texto adaptado especialmente para ese examen).

En la locución “Lo malo” (l. 17) se emplea el artículo de la misma forma que en la frase:

A Se lo dijo hoy por la mañana.
B Me encantó lo cómodo que es el zapato.
C Lo vas a leerlo pronto.
D Se lo regalaron la semana pasada.
E Lo han limpiado todos los días.
Texto associado
Instrucciones: Las cuestiones de números 31 a 60 se refieren al texto abajo. Las cartas de amor Por Eduardo Galeano Ellos se conocieron por casualidad, que es como se suelen encontrar los grandes amores, casi siempre por casualidad, por una llamada equivocada, por un encuentro fortuito. A ellos lo que les pasó fue que él había quedado en aquel café con una persona que no vino, y claro, la vio a ella sentada en la mesa del café, radiante, así que, harto de esperar no se cortó un pelo y dijo: —“ya que he venido hasta aquí, no puedo desaprovechar esta ocasión”. Se acercó a la mesa y dijo: —“¿Me permite?” —“Por supuesto”. Esto solo suele pasar en las historias que te cuentan otros, nunca en la vida real, por lo general cuando dices: —“Me permites”, dicen —“De qué” A lo mejor ella estaba esperando a alguien que tampoco vino, quién sabe, yo qué sé, habrá que inventar otra historia en la que ella le dice “De qué”, en este caso ella lo invitó a él para que se sentase, y él se sentó. Y claro, no había de qué hablar, —“¿y qué lees?” Lo malo fue que él no había leído nada del escritor que ella estaba leyendo, mal empezamos, mal, muy mal, por ahí no. —“Pues bonito día” Pero enseguida empezaron a profundizar, porque ella dijo —“Sí, la verdad es que hace un bonito día”. Y aunque no lo hiciera. Pero poco a poco él fue venciendo esa timidez que le caracteriza y fueron profundizando. Al principio él para llamar su atención contó una que otra mentira, que era escritor, luego reconoció que nunca le habían publicado nada, pero eso vino más tarde, cuando ya se conocían más, cuando pasaron del café a la habana con coca cola. Por entonces ya estaban descubriendo que tenían más afinidades de las que pensaban al principio, y compartían gustos cinematográficos, y por eso él le dijo —“Oye, y si vamos a ver esta, ¿has visto La vida es bella?” y ella —“No”, —“Oye quedamos el fin de semana”, —“Vale”. Y aquel fin de semana pues, yo no sé muy bien si para sorprenderla o no, pero el caso es que él rompía a llorar en cada escena en la que aparecía el chaval pequeño, esto a ella le enterneció, yo quiero pensar que era de verdad. Resulta que coincidían en más gustos, y también en lo musical, y le dijo: —“Oye, este fin de semana toca Ismael Serrano”, —“Ismael qué?”, —“Pero a ti te gustan los cantautores?”, —“Los de verdad me gustan”. Pero él le convenció a ella y fueron. Cuando él empezó a cantar aquella de Vértigo, pues se atrevió a cogerle la mano. Y poco a poco se fueron inevitablemente enamorando, pero no por esto de Ismael Serrano, ni por el Vértigo, quizá más por aquello de llorar con La vida es bella. Una mañana él se levanta y al abrir los ojos se da cuenta de que está perdidamente enamorado de ella, y quedaron entonces en aquel café en el que se conocieron por casualidad. Los momentos importantes suelen coincidir casi siempre en los mismos sitios, no estoy muy seguro de lo que acabo de decir, pero es una buena frase. Pero fue en aquel café en donde ella le dijo: —“Sabes, creo que me tengo que ir durante algún tiempo”, —“Yo te iba a decir casi lo contrario, que te quedaras conmigo para toda la vida”, y ella dijo —“No te preocupes porque yo estaré esperando el día que vuelva para retomar contigo este camino que emprendimos, además, cada quince días puntualmente te mandaré una carta en la que te contaré todo lo que he hecho, todo lo que siento, todo lo mucho que te echo de menos, y todo lo poco que nos falta para vernos”, Él dijo que bueno, que vale. —“Pero que si no te vas casi mejor”. Pero se fue. Fue entonces cuando descubrió que aquello no tenía remedio y que estaba perdidamente enamorado, que no había ningún elixir que hiciera que la olvidase, que no era cierto aquella de que un clavo saca otro clavo, que a veces es cierto que los amores a primera vista existen, bueno, ¿es que acaso hay otros?. A los quince días puntualmente llegó la carta de ella toda llena de besos y de caricias, de te echo de menos, él lloró, y esta vez era de verdad. Y guardaba las cartas con mucho cariño encima de la mesilla. Pasaron quince días, y otros quince, y otros quince, y otros quince, y las cartas se iban acumulando. Y su vida consistía en esperar a que llegara el decimoquinto día, abrir el buzón y encontrar la carta de amor en la que ella prometía volver, esperar esa carta en la que ella le diría que volvía pronto. Y pasaron años, muchos años, y ya las cartas casi no cabían en la casa, se compró una gran caja fuerte para guardar todas las cartas, porque eran su gran tesoro, porque vivía para leer las cartas que ella le había escrito, porque ella era lo que más quería, y así pasaron creo que diez años, quince, no me acuerdo. Y un día ella, sin saber cómo ni por qué, dejó de escribir, y al quince día él se encontró el buzón vacío, y el alma partida en dos. Ahora solo podía vivir del recuerdo, leyendo las cartas que ella le había escrito con tanto cariño, aquellas cartas eran su mayor tesoro. Un día él salió de casa, porque tenía que salir, y unos ladrones entraron en su casa. Al ver allí la gran caja fuerte no se lo pensaron dos veces, porque pensaron que debían esconder algún gran tesoro, grandes riquezas, realmente no era. Y se llevaron la gran caja fuerte. Imagínate la desolación de nuestro protagonista cuando llega a su casa y se da cuenta de que le han robado lo que él más quería, lo que le hacía sentirse vivo algunas tardes de domingo cuando no sonaba el jodido teléfono, cuando releía aquellas cartas y aquellas promesas quién sabe si falsas. Suele pasar que los ladrones son buenas personas, y este era el caso. Pero imagínate la cara de los ladrones cuando abren la caja fuerte y se encuentran montones de cartas de amor, declaraciones imposibles. El jefe de los ladrones se enfadó un poquito, pues la caja pesaba, y llevarla a la guarida no era moco de pavo. Nuestro hombre vagaba casi moribundo por las calles de su ciudad, con la esperanza de encontrar alguna carta, a alguien que le hablara de una gran caja fuerte llena de cartas, perdido sin saber ya qué hacer. El jefe ladrón lo que dijo es que aquellas cartas lo que había que hacer era quemarlas o tirarlas al río, lo que fuera, pero que desaparecieran de inmediato. Pero el más joven de los ladrones era más bueno, y se le ocurrió una gran idea. Un día nuestro hombre llegó a casa después de estar buscando toda una tarde, y al abrir el buzón ¿Adivina lo que se encontró?... Una carta. Los ladrones habían decidido mandarle las cartas tal y como ella se las había mandado, puntualmente cada quince días, por riguroso orden. Ahora él resucitaba con la esperanza de revivir aquellos momentos en los que quizá un día leería la carta en la que ella diría: —“Pronto estaré allí”. (Disponible en: www.poeticous.com/eduardo-galeano/las-cartas-de-amor-1?locale=es – texto adaptado especialmente para ese examen).

El tiempo verbal de la oración “Oye quedamos el fin de semana” (l. 30) es el:

A Presente de Indicativo.
B Pretérito Perfecto.
C Pretérito Imperfecto.
D Pretérito Indefinido.
E Presente de Subjuntivo.
Texto associado
Texto V El Principe Ceniciento Os voy a contar la historia del Príncipe Ceniciento que había heredado ese nombre de su tatarabuela a la que todos llamaban Cenicienta. Ceniciento era gran amante de los animales, digamos que de mayor no queria dedicarse a las tareas reales, sino que quería ser veterinario. (...) Sucedió que su padre el Rey y su madre la Reina debían hacer un largo viaje por otros reinos para solucionar importantes problemas. Cuando se lo comunicaron Ceniciento se puso muy triste, pero luego se alegró al saber quién se quedaría a su cuidado, ¡EL VETERINARIO REAL! ¡HURRA! Podría aprender con él su profesión y cuidar de los animales que era lo que más le gustaba hacer. La verdad es que con esa noticia el disgusto se le pasó un poco. El veterinario real vivía con su esposa y sus dos hijos. En su reino eran las mamás las encargadas de las tareas de la casa y del cuidado de sus hijos e hijas. (...) Pero sucedió que la esposa del veterinario real enfermó y la tuvieron que llevar al hospital. El veterinario reunió a sus hijos y a Ceniciento, les comunicó la noticia y también les dijo que debían decidir quién cuidaría de la casa durante la ausência de la mamá. Decidieron sortear la tarea y… ¡le tocó a nuestro amigo Ceniciento ! Ceniciento desde ese día tuvo que hacer todas las tareas de la casa: cocinar, lavar, planchar, fregar, limpiar, hacer la compra, hacer las camitas, etc, etc, etc… Cuando regresaba de la escuela se pasaba toda la tardetrabajando en casa sin descanso, mientras los demás se marchaban a curar y a cuidar de los animalitos o a jugar, sin colaborar en nada. Y encima ensuciaban y desordenaban todo. Ceniciento se quedaba trabajando sin parar. Por la noche, después de cenar, todos veían la tele o podían jugar un rato, mientras él tenía que recoger los platos y limpiar lo que se había ensuciado durante la cena, además de preparar la comida para el día siguiente. También era el primero en levantarse para preparar el desayuno de los y las demás. (...) Cuando regresó la esposa del veterinario real, también se alegró de ese nuevo reparto de tareas, pues a partir de ese momento ella ya no tendría que regresar del trabajo y hacer todo, sin tiempo para nada, sino que compartirían entre toda la familia las tareas, y ella estaría más descansada y tendría tiempo libre para otras actividades o para descansar. Marisa Reb olled o Deschamps. In: Siete rompecuentos para siete noches .

Analice las afirmaciones sobre el fragmento.

I. Las formas de pretérito imperfecto de indicativo en el cuento sirven para oponer el estado inicial estático del Príncipe y del veterinario real al estado final del príncipe que hace todas las tareas domésticas.

II. En el cuento, el príncipe que “no quería dedicarse a las tareas reales” de pronto tiene que hacer las tareas de la casa y los demás no la hacen.

III. Al fin del cuento, la esposa del veterinario que había estado enferma se pone muy contenta porque gracias al príncipe ahora las tareas del hogar se compartirían entre todos. Señale:

A Si sólo la afirmación I es correcta.
B Si sólo las afirmaciones II y III son correctas.
C Si sólo la afirmación III es correcta.
D Si sólo las afirmaciones I y II son correctas.
E Si todas las afirmaciones son correctas.
Texto associado
Los países con los mejores índices de reciclaje La escalada de la crisis climática ha llamado la atención sobre los residuos, ya que los desechos que van a los vertederos liberan gases de efecto invernadero nocivos a medida que se descomponen, lo que contribuye al calentamiento global. Sin embargo, dado que muchos países envían sus desechos reciclables al extranjero, puede ser difícil saber cuánto se recicla realmente. Disponível em: https://www.muyinteresante.es/. Acesso em: 20 de março 2023.

Respecto al texto, el tiempo verbal en el que la forma “ha llamado” se encuentra es

A pretérito perfecto compuesto.
B pretérito imperfecto de subjuntivo.
C pretérito pluscuamperfecto.
D pretérito indefinido.
E condicional perfecto.