QuestLab Plataforma Inteligente de Questões
Banco público de questões

Questões para Concursos

Pesquise questões reais por disciplina, assunto, tópico, banca, órgão, cargo, ano e modalidade.

Questões por banca

29 bancas disponíveis. Clique para visualizar todas.

Encontre as questões que procura
Limpar filtros
81 questões encontradas
Texto associado
Lea el siguiente texto para responder la cuestione. Procrastinar es el hábito de posponer las actividades importantes para dedicar el tiempo a tareas más entretenidas, pero menos relevantes. Hasta no hace muchos años, procrastinación era una palabra que no conocía casi nadie fuera del ámbito de la psicología y otras disciplinas dedicadas a estudiar el comportamiento humano. En los últimos años, sin embargo, se ha difundido a gran velocidad. Tal vez porque la vida moderna, tan cargada de distracciones y estímulos nuevos, nos hace cada vez más procrastinadores. Es necesario tener en cuenta que, según diversos estudios, el 20% de los adultos se autoperciben como procrastinadores crónicos, porcentaje que aumenta hasta el 50% en la población estudiantil. A tal punto que muchos trabajos aluden al llamado “síndrome del estudiante”: la tendencia a comenzar las tareas lo más tarde posible, tras desperdiciar mucho tiempo en el comienzo del plazo asignado, y llegar a la fecha límite sometido a elevados niveles de estrés. Si bien no es un trastorno, los niveles elevados de procrastinación se asocian con problemas más importantes, como un aumento en el estrés y la ansiedad, bajo rendimiento escolar y laboral y el empeoramiento de algunas enfermedades. Así lo explica, por ejemplo, un artículo publicado en 2013 por investigadores canadienses. De acuerdo con los autores de este trabajo, además, las causas no hay que buscarlas tanto en la pereza o en la mala gestión del tiempo. Al contrario, su origen radica en problemas para la regulación de las emociones. “La procrastinación tiene mucho que ver con la reparación del estado de ánimo en el corto plazo”, explica el texto. Por ello, se trata de un proceso irracional, dado que la prioridad de sentirse bien en el momento presente se impone por sobre las consecuencias negativas que – la propia persona lo sabe – deberá asumir su yo futuro. Científicos alemanes, en 2018, descubrieron que el origen de la procrastinación podría hallarse en unas conexiones cerebrales débiles. Tras escanear los cerebros de 264 personas a las que también encuestaron acerca de sus hábitos dilatorios, llegaron a la conclusión de que los procrastinadores tienen más grande la amígdala, una estructura cerebral que procesa las emociones y controla la motivación. Según este trabajo, estas personas tienen mayores dificultades para eludir las emociones y distracciones, y debido a eso posponen su actividad. Todo lo cual viene a corroborar la idea de que no se trata de desgana ni de desorden en el manejo del tiempo: la clave de la procrastinación se halla en el control de las emociones. (https://www.eldiario.es)

Desde el punto de vista sintáctico, el fragmento “(…) las causas no hay que buscarlas tanto en la pereza o en la mala gestión del tiempo.” (párrafo 3) se caracteriza por contener un ejemplo de

A verbo bipersonal.
B duplicación del complemento directo.
C sustantivos en aposición.
D complemento indireto con pronombre átono.
E complemento de régimen.
Texto associado
Lea el siguiente texto para responder la cuestione. Procrastinar es el hábito de posponer las actividades importantes para dedicar el tiempo a tareas más entretenidas, pero menos relevantes. Hasta no hace muchos años, procrastinación era una palabra que no conocía casi nadie fuera del ámbito de la psicología y otras disciplinas dedicadas a estudiar el comportamiento humano. En los últimos años, sin embargo, se ha difundido a gran velocidad. Tal vez porque la vida moderna, tan cargada de distracciones y estímulos nuevos, nos hace cada vez más procrastinadores. Es necesario tener en cuenta que, según diversos estudios, el 20% de los adultos se autoperciben como procrastinadores crónicos, porcentaje que aumenta hasta el 50% en la población estudiantil. A tal punto que muchos trabajos aluden al llamado “síndrome del estudiante”: la tendencia a comenzar las tareas lo más tarde posible, tras desperdiciar mucho tiempo en el comienzo del plazo asignado, y llegar a la fecha límite sometido a elevados niveles de estrés. Si bien no es un trastorno, los niveles elevados de procrastinación se asocian con problemas más importantes, como un aumento en el estrés y la ansiedad, bajo rendimiento escolar y laboral y el empeoramiento de algunas enfermedades. Así lo explica, por ejemplo, un artículo publicado en 2013 por investigadores canadienses. De acuerdo con los autores de este trabajo, además, las causas no hay que buscarlas tanto en la pereza o en la mala gestión del tiempo. Al contrario, su origen radica en problemas para la regulación de las emociones. “La procrastinación tiene mucho que ver con la reparación del estado de ánimo en el corto plazo”, explica el texto. Por ello, se trata de un proceso irracional, dado que la prioridad de sentirse bien en el momento presente se impone por sobre las consecuencias negativas que – la propia persona lo sabe – deberá asumir su yo futuro. Científicos alemanes, en 2018, descubrieron que el origen de la procrastinación podría hallarse en unas conexiones cerebrales débiles. Tras escanear los cerebros de 264 personas a las que también encuestaron acerca de sus hábitos dilatorios, llegaron a la conclusión de que los procrastinadores tienen más grande la amígdala, una estructura cerebral que procesa las emociones y controla la motivación. Según este trabajo, estas personas tienen mayores dificultades para eludir las emociones y distracciones, y debido a eso posponen su actividad. Todo lo cual viene a corroborar la idea de que no se trata de desgana ni de desorden en el manejo del tiempo: la clave de la procrastinación se halla en el control de las emociones. (https://www.eldiario.es)

La secuencia que contiene dos palabras que se distinguen del portugués por la posición de su sílaba tónica es

A “(...) estructura cerebral que procesa las emociones y controla la motivación.” (párrafo 4).
B “(...) los niveles elevados de procrastinación se asocian con problemas más importantes (...)” (párrafo 3).
C “En los últimos años, sin embargo, se ha difundido a gran velocidad.” (párrafo 1).
D “A tal punto que muchos trabajos aluden al llamado “síndrome del estudiante” (…)” (párrafo 2).
E “(...) estas personas tienen mayores dificultades para eludir las emociones y distracciones (...)” (párrafo 4).
Texto associado
Lea el siguiente texto para responder la cuestione. Procrastinar es el hábito de posponer las actividades importantes para dedicar el tiempo a tareas más entretenidas, pero menos relevantes. Hasta no hace muchos años, procrastinación era una palabra que no conocía casi nadie fuera del ámbito de la psicología y otras disciplinas dedicadas a estudiar el comportamiento humano. En los últimos años, sin embargo, se ha difundido a gran velocidad. Tal vez porque la vida moderna, tan cargada de distracciones y estímulos nuevos, nos hace cada vez más procrastinadores. Es necesario tener en cuenta que, según diversos estudios, el 20% de los adultos se autoperciben como procrastinadores crónicos, porcentaje que aumenta hasta el 50% en la población estudiantil. A tal punto que muchos trabajos aluden al llamado “síndrome del estudiante”: la tendencia a comenzar las tareas lo más tarde posible, tras desperdiciar mucho tiempo en el comienzo del plazo asignado, y llegar a la fecha límite sometido a elevados niveles de estrés. Si bien no es un trastorno, los niveles elevados de procrastinación se asocian con problemas más importantes, como un aumento en el estrés y la ansiedad, bajo rendimiento escolar y laboral y el empeoramiento de algunas enfermedades. Así lo explica, por ejemplo, un artículo publicado en 2013 por investigadores canadienses. De acuerdo con los autores de este trabajo, además, las causas no hay que buscarlas tanto en la pereza o en la mala gestión del tiempo. Al contrario, su origen radica en problemas para la regulación de las emociones. “La procrastinación tiene mucho que ver con la reparación del estado de ánimo en el corto plazo”, explica el texto. Por ello, se trata de un proceso irracional, dado que la prioridad de sentirse bien en el momento presente se impone por sobre las consecuencias negativas que – la propia persona lo sabe – deberá asumir su yo futuro. Científicos alemanes, en 2018, descubrieron que el origen de la procrastinación podría hallarse en unas conexiones cerebrales débiles. Tras escanear los cerebros de 264 personas a las que también encuestaron acerca de sus hábitos dilatorios, llegaron a la conclusión de que los procrastinadores tienen más grande la amígdala, una estructura cerebral que procesa las emociones y controla la motivación. Según este trabajo, estas personas tienen mayores dificultades para eludir las emociones y distracciones, y debido a eso posponen su actividad. Todo lo cual viene a corroborar la idea de que no se trata de desgana ni de desorden en el manejo del tiempo: la clave de la procrastinación se halla en el control de las emociones. (https://www.eldiario.es)

Cuando se menciona que la procrastinación “no se trata de desgana” (párrafo 4), se quiere decir que se debe evitar entenderla como un acto de

A inquietud.
B imprudencia.
C disgusto.
D insensatez.
E apatía.
Texto associado
Lea el siguiente texto para responder la cuestione. Procrastinar es el hábito de posponer las actividades importantes para dedicar el tiempo a tareas más entretenidas, pero menos relevantes. Hasta no hace muchos años, procrastinación era una palabra que no conocía casi nadie fuera del ámbito de la psicología y otras disciplinas dedicadas a estudiar el comportamiento humano. En los últimos años, sin embargo, se ha difundido a gran velocidad. Tal vez porque la vida moderna, tan cargada de distracciones y estímulos nuevos, nos hace cada vez más procrastinadores. Es necesario tener en cuenta que, según diversos estudios, el 20% de los adultos se autoperciben como procrastinadores crónicos, porcentaje que aumenta hasta el 50% en la población estudiantil. A tal punto que muchos trabajos aluden al llamado “síndrome del estudiante”: la tendencia a comenzar las tareas lo más tarde posible, tras desperdiciar mucho tiempo en el comienzo del plazo asignado, y llegar a la fecha límite sometido a elevados niveles de estrés. Si bien no es un trastorno, los niveles elevados de procrastinación se asocian con problemas más importantes, como un aumento en el estrés y la ansiedad, bajo rendimiento escolar y laboral y el empeoramiento de algunas enfermedades. Así lo explica, por ejemplo, un artículo publicado en 2013 por investigadores canadienses. De acuerdo con los autores de este trabajo, además, las causas no hay que buscarlas tanto en la pereza o en la mala gestión del tiempo. Al contrario, su origen radica en problemas para la regulación de las emociones. “La procrastinación tiene mucho que ver con la reparación del estado de ánimo en el corto plazo”, explica el texto. Por ello, se trata de un proceso irracional, dado que la prioridad de sentirse bien en el momento presente se impone por sobre las consecuencias negativas que – la propia persona lo sabe – deberá asumir su yo futuro. Científicos alemanes, en 2018, descubrieron que el origen de la procrastinación podría hallarse en unas conexiones cerebrales débiles. Tras escanear los cerebros de 264 personas a las que también encuestaron acerca de sus hábitos dilatorios, llegaron a la conclusión de que los procrastinadores tienen más grande la amígdala, una estructura cerebral que procesa las emociones y controla la motivación. Según este trabajo, estas personas tienen mayores dificultades para eludir las emociones y distracciones, y debido a eso posponen su actividad. Todo lo cual viene a corroborar la idea de que no se trata de desgana ni de desorden en el manejo del tiempo: la clave de la procrastinación se halla en el control de las emociones. (https://www.eldiario.es)

La secuencia que contiene un ejemplo de heterogenérico (español-portugués) es

A “(...) procrastinación era una palabra que no conocía casi nadie (...)” (párrafo 1).
B “Procrastinar es el hábito de posponer las actividades importantes (...)” (párrafo 1).
C “(...) porcentaje que aumenta hasta el 50% en la población estudiantil” (párrafo 2).
D “(...) tan cargada de distracciones y estímulos nuevos (…)” (párrafo 1).
E “(...) la tendencia a comenzar las tareas lo más tarde posible (...)” (párrafo 2).
Texto associado
Lea el siguiente correo entre un cliente y una empresa para responder la cuestione. Cliente: “¿Cuentan con algún buzón de quejas o línea de atención en caso de querer emitir una sugerencia o reclamación?” Representante: “Claro que sí. La opinión de nuestros clientes es lo más importante, por ello contamos con una línea de atención específica para recibir sugerencias, quejas o reclamos. En caso de que desee que su mensaje sea anónimo, también hay buzones tanto físicos como digitales. Con gusto le comparto vía correo electrónico todos los canales abiertos para los clientes.” (https://blog.hubspot.es/service/gestionar-quejas-reclamaciones)

Cuando el cliente dice “en caso de querer emitir una sugerencia o reclamación” el elemento “en caso de querer” podría ser reescrito correctamente, sin cambio de sentido, como

A “tan pronto como quiero”.
B “por cuanto quisiera”.
C “entretanto quiero”.
D “por si quiero”.
E “desde luego que quiero”.
Texto associado
Lea el siguiente correo entre un cliente y una empresa para responder la cuestione. Cliente: “¿Cuentan con algún buzón de quejas o línea de atención en caso de querer emitir una sugerencia o reclamación?” Representante: “Claro que sí. La opinión de nuestros clientes es lo más importante, por ello contamos con una línea de atención específica para recibir sugerencias, quejas o reclamos. En caso de que desee que su mensaje sea anónimo, también hay buzones tanto físicos como digitales. Con gusto le comparto vía correo electrónico todos los canales abiertos para los clientes.” (https://blog.hubspot.es/service/gestionar-quejas-reclamaciones)

En la respuesta del representante, el pronombre “ello” utilizado en “por ello” se refiere a la

A relevancia que tienen para la empresa las opiniones de sus clientes.
B necesidad de contar con un canal expedito de comunicación dentro de la empresa.
C obligación de que los clientes se contacten de manera anónima con la empresa.
D capacidad del buzón empresarial para recibir reclamos de la gente.
E naturaleza de las opiniones y quejas que pueden tener los clientes de la empresa.

El enunciado que ha sido escrito con completa corrección ortográfica es

A “Siempre serás muy bienvenida en esta casa”.
B “Me preocupa que hables sinrazón”.
C “No sé qué le pasa al bebé. Lleva mediodía llorando”.
D “A sus cincuenta años se ha leído un sinfín de libros”.
E “Para ver cómo quedó la pintura, dimos varias vueltas entorno a la casa”.

El enunciado que contiene en su estructura una oración de tipo causal es

A “He preparado la torta tal y como me lo explicaste”.
B “De tanto que comía dulces, decidí hablar con él de su salud”.
C “Encima de que no trabajas, gastas lo poco que tienes en ropa”.
D “De mayor pienso darme unas vacaciones en el Caribe”.
E “Fui al lugar exacto donde ocurrió el accidente”.
Texto associado
Lea el siguiente encabezado de un artículo para responder la cuestione. Estilo maximalista: cómo practicar esta tendencia sin caer en el horror vacui ¿Lo de los espacios vacíos y de aire monacal no va contigo? Entonces lo tuyo es el estilo maximalista en decoración. Pero, cuidado, hay que saber practicarlo para no crear caos visual. Te contamos cómo. (https://www.arquitecturaydiseno.es)

Con respecto al uso de la palabra “tuyo” en el texto, se puede decir que

A equivale a un posesivo relativo.
B se trata de un posesivo sustantivado.
C su determinativo es intercambiable por “el”.
D presenta forma plena pues antecede a un sustantivo.
E funciona como un posesivo átono.
Texto associado
Lea el siguiente encabezado de un artículo para responder la cuestione. Estilo maximalista: cómo practicar esta tendencia sin caer en el horror vacui ¿Lo de los espacios vacíos y de aire monacal no va contigo? Entonces lo tuyo es el estilo maximalista en decoración. Pero, cuidado, hay que saber practicarlo para no crear caos visual. Te contamos cómo. (https://www.arquitecturaydiseno.es)

La palabra “cómo” del encabezado va tildada porque

A funciona como pronombre interrogativo.
B pertenece al grupo de los determinativos tónicos.
C es una palabra grave terminada en vocal.
D su estructura exige un acento dierético.
E su función se destaca con un acento diferenciador.