Texto 4A1-III
Buenas noticias para México: el anuncio de Sheinbaum sobre el salario mínimo a partir de enero de 2026
En México, el salario mínimo no se determina a partir de una fórmula matemática fija, sino que se establece cada año por la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CONASAMI). Este organismo tripartito está integrado por representantes del gobierno, de los trabajadores y del sector empresarial, y toma en cuenta variables como la inflación, el costo de vida y la situación económica general del país. El ajuste anual suele expresarse como un porcentaje respecto al año anterior, aunque también puede incluir un Monto Independiente de Recuperación (MIR), destinado a compensar la pérdida de poder adquisitivo provocada por la inflación.
Desde 2019, el país cuenta con dos zonas salariales diferenciadas. La llamada Zona General abarca la mayor parte del territorio nacional y presenta un salario mínimo diario más bajo. En cambio, la Zona Libre de la Frontera Norte (ZLFN), que comprende municipios fronterizos de estados como Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, registra un salario mínimo más elevado debido al mayor costo de vida en esas regiones. Cabe señalar que el salario mínimo mensual no está fijado por ley, sino que se calcula multiplicando el salario diario por el número de días trabajados en el período correspondiente.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, anunció que a partir del 1.º de enero de 2026 entrará en vigor un nuevo aumento del salario mínimo, que beneficiará a aproximadamente 8,5 millones de trabajadores. Según lo informado, el salario mínimo general tendrá un incremento del 13% y alcanzará los 315,04 pesos diarios, mientras que en la Zona Libre de la Frontera Norte el aumento será del 5%, con un salario diario de 440,87 pesos.
Durante su conferencia matutina, conocida como Las mañaneras del pueblo, Sheinbaum destacó que el aumento fue resultado de un acuerdo consensuado entre el sector empresarial y los trabajadores. En ese contexto, subrayó que, durante años, se sostuvo que incrementar el salario mínimo provocaría inflación y desincentivaría la inversión. Sin embargo, afirmó que actualmente el país registra niveles récord de inversión extranjera, sin que se hayan producido los efectos negativos anunciados por esas posturas.
Por su parte, el secretario de Trabajo y Previsión Social explicó que el poder adquisitivo de los trabajadores ha aumentado durante los gobiernos de la llamada Cuarta Transformación. Según datos oficiales, el acceso a las canastas básicas pasará de 1,8 en 2025 a 2 en 2026, y alcanzará 2,8 en la zona fronteriza. Desde 2018, cuando el aumento del salario mínimo se convirtió en una prioridad, el ingreso diario se ha duplicado en términos reales, mientras que los índices de pobreza han mostrado una reducción significativa.
Este proceso ha sido interpretado por algunos analistas como una ruptura con el enfoque neoliberal de décadas anteriores, que defendía salarios bajos como condición para la competitividad. No obstante, otros estudios advierten que incrementos elevados del salario mínimo pueden generar dificultades para ciertas empresas, especialmente cuando los aumentos superan ampliamente los niveles de inflación.
Internet: (con adaptaciones).
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Texto associado
Considere el siguiente fragmento del primer período del texto 4A1-III: «el salario mínimo no se determina a partir de una fórmula matemática fija, sino que se establece cada año por la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos.» Señale la opción que reescribe el fragmento sin alterar su sentido original, manteniendo la corrección gramatical y la relación lógica expresada.
Texto associado
Texto 4A1-II
Una semana antes de su participación en el espectáculo del medio tiempo del Super Bowl, Bad Bunny consolidó su posición como una de las figuras más influyentes de la música contemporánea al recibir el premio al álbum del año en los Grammy. Con Debí tirar más fotos , uno de los discos más vendidos de 2025, el artista puertorriqueño culminó un período marcado por el reconocimiento internacional y se convirtió en el primer cantante latino en obtener el máximo galardón del evento en sus 68 años de historia.
El álbum premiado reúne diecisiete canciones y fue grabado íntegramente en Puerto Rico. A lo largo del proyecto, el músico transita por géneros tradicionales, como la salsa y la música folclórica puertorriqueña, junto a estilos más contemporáneos como el reguetón y el trap latino. Esta combinación de influencias le permite mantener una identidad artística reconocible, al tiempo que amplía su alcance más allá del ámbito regional.
El reconocimiento obtenido en los Grammy no fue un hecho aislado. En años recientes, Bad Bunny ya había marcado hitos relevantes en la industria musical, tanto por la recepción comercial de sus trabajos como por su presencia constante en las principales categorías de premiación. En esta ocasión, además del galardón principal, el álbum fue distinguido en otras categorías, lo que reforzó su impacto dentro y fuera del circuito latino.
Más allá de los premios, la obra destaca por su tono reflexivo y por la manera en que incorpora referencias a la experiencia personal y colectiva del artista. Algunas canciones abordan temas vinculados a la identidad, el territorio y el desarraigo, elementos que atraviesan el disco y contribuyen a su cohesión interna. Esta dimensión expresiva convive con una propuesta musical diversa, que dialoga tanto con tradiciones culturales arraigadas como con tendencias globales.
En este contexto de reconocimiento y proyección internacional, el artista se prepara para alcanzar otro momento significativo de su trayectoria: su actuación en el medio tiempo del Super Bowl. La expectativa en torno a este evento confirma la relevancia de su carrera en un escenario de alcance mundial y consolida un recorrido que, sin abandonar sus raíces, ha logrado insertarse plenamente en el mercado global.
Internet: (con adaptaciones).
Una semana antes de su participación en el espectáculo del medio tiempo del Super Bowl, Bad Bunny consolidó su posición como una de las figuras más influyentes de la música contemporánea al recibir el premio al álbum del año en los Grammy. Con Debí tirar más fotos , uno de los discos más vendidos de 2025, el artista puertorriqueño culminó un período marcado por el reconocimiento internacional y se convirtió en el primer cantante latino en obtener el máximo galardón del evento en sus 68 años de historia.
El álbum premiado reúne diecisiete canciones y fue grabado íntegramente en Puerto Rico. A lo largo del proyecto, el músico transita por géneros tradicionales, como la salsa y la música folclórica puertorriqueña, junto a estilos más contemporáneos como el reguetón y el trap latino. Esta combinación de influencias le permite mantener una identidad artística reconocible, al tiempo que amplía su alcance más allá del ámbito regional.
El reconocimiento obtenido en los Grammy no fue un hecho aislado. En años recientes, Bad Bunny ya había marcado hitos relevantes en la industria musical, tanto por la recepción comercial de sus trabajos como por su presencia constante en las principales categorías de premiación. En esta ocasión, además del galardón principal, el álbum fue distinguido en otras categorías, lo que reforzó su impacto dentro y fuera del circuito latino.
Más allá de los premios, la obra destaca por su tono reflexivo y por la manera en que incorpora referencias a la experiencia personal y colectiva del artista. Algunas canciones abordan temas vinculados a la identidad, el territorio y el desarraigo, elementos que atraviesan el disco y contribuyen a su cohesión interna. Esta dimensión expresiva convive con una propuesta musical diversa, que dialoga tanto con tradiciones culturales arraigadas como con tendencias globales.
En este contexto de reconocimiento y proyección internacional, el artista se prepara para alcanzar otro momento significativo de su trayectoria: su actuación en el medio tiempo del Super Bowl. La expectativa en torno a este evento confirma la relevancia de su carrera en un escenario de alcance mundial y consolida un recorrido que, sin abandonar sus raíces, ha logrado insertarse plenamente en el mercado global.
Internet: (con adaptaciones).
A partir del texto 4A1-II, juzgue los siguientes ítems, relativos a aspectos morfológicos y gramaticales.
I En la expresión «el máximo galardón del evento» (segundo período del primer párrafo), el uso del artículo definido «el» se justifica porque el sustantivo al que acompaña se presenta como un referente específico y plenamente identificable en el contexto.
II En «una identidad artística reconocible» (tercer período del segundo párrafo), el uso del artículo indefinido «una» se explica porque el sustantivo «identidad» designa una referencia inespecífica y poco identificable dentro del contexto del texto.
III En el segmento «tanto por la recepción comercial de sus trabajos como por su presencia constante» (segundo período del tercer párrafo), la conjunción «como» establece una relación de adición equilibrada entre dos elementos de igual valor sintáctico.
IV En «las principales categorías de premiación» (segundo período del tercer párrafo), la forma plural del sustantivo «categorías» responde a una exigencia semántica del contexto, ya que el texto se refiere a más de una categoría específica.
Están correctos únicamente los ítems
Texto associado
Texto 10A5-II
Las metodologías activas pueden entenderse como procesos de aprendizaje en los que los alumnos participan activamente en la construcción del conocimiento, cambiando el enfoque del profesor, para lograr efectivamente la formación de ese estudiante como un sujeto activo, crítico, reflexivo y transformador. Como su nombre indica, las metodologías activas son una metodología de enseñanza que propone el activismo por parte de los alumnos en su proceso de aprendizaje. En estas metodologías, que son diversas, lo que se propone es la transformación de la forma de enseñar y aprender, dando importancia a lo que es importante, es decir, orientando lo que el profesor desea hacia lo que interesa a los alumnos.
Cabe añadir que la gamificación es una metodología activa que cuenta con elementos suficientes para ayudar al proceso de autonomía de los estudiantes. Esta metodología activa se confunde a menudo con los juegos, pero es mucho más que un juego. La gamificación no es un juego, sino el uso del diseño y los elementos de los juegos para ayudar en la búsqueda de alternativas a los problemas de la vida real: «la gamificación es el uso de mecánicas y dinámicas de juegos para su aplicación en otros contextos y actividades, con el fin de involucrar a las personas y resolver problemas» (Barbosa et al., 2020).
Es posible gamificar mediante juegos comerciales o juegos serios que, según Leal (2021), pueden ser específicos o adaptados al aprendizaje, como las plataformas digitales Moodle, AVA, Google Forms, PowerPoint y otras creadas específicamente para este fin, tales como Kahoot, Genially, Wordwall y Socrative.
La gamificación se define mejor como un conjunto de técnicas que tienen como objetivo mejorar el rendimiento en una actividad, la motivación de quienes la realizan y, como resultado, ir más allá de moldear comportamientos, sino también como una alternativa para satisfacer las necesidades de cada contexto educativo.
Sin embargo, cabe recordar que la función del aparato educativo va más allá del acto de enseñar, alcanzando principalmente la necesidad de crear condiciones de aprendizaje, es decir, el cambio se produce cuando el profesor incorpora en su práctica docente los nuevos valores, cambiando su conducta, sus pensamientos e incorporando los cambios en sus objetivos y en su práctica educativa. Ante este escenario, Lima y Oliveira (2022) afirman que cuando el profesor transforma «el aula en un espacio de diálogo y reflexión, mediando el aprendizaje y posibilitando descubrimientos en lugar de reproducciones», cumple su función social, que sería la de promover oportunidades para que los sujetos tengan las mismas condiciones de transformación de la realidad a partir del desarrollo de sujetos sociales que poseen autonomía y creatividad.
Internet: (con adaptaciones).
Las metodologías activas pueden entenderse como procesos de aprendizaje en los que los alumnos participan activamente en la construcción del conocimiento, cambiando el enfoque del profesor, para lograr efectivamente la formación de ese estudiante como un sujeto activo, crítico, reflexivo y transformador. Como su nombre indica, las metodologías activas son una metodología de enseñanza que propone el activismo por parte de los alumnos en su proceso de aprendizaje. En estas metodologías, que son diversas, lo que se propone es la transformación de la forma de enseñar y aprender, dando importancia a lo que es importante, es decir, orientando lo que el profesor desea hacia lo que interesa a los alumnos.
Cabe añadir que la gamificación es una metodología activa que cuenta con elementos suficientes para ayudar al proceso de autonomía de los estudiantes. Esta metodología activa se confunde a menudo con los juegos, pero es mucho más que un juego. La gamificación no es un juego, sino el uso del diseño y los elementos de los juegos para ayudar en la búsqueda de alternativas a los problemas de la vida real: «la gamificación es el uso de mecánicas y dinámicas de juegos para su aplicación en otros contextos y actividades, con el fin de involucrar a las personas y resolver problemas» (Barbosa et al., 2020).
Es posible gamificar mediante juegos comerciales o juegos serios que, según Leal (2021), pueden ser específicos o adaptados al aprendizaje, como las plataformas digitales Moodle, AVA, Google Forms, PowerPoint y otras creadas específicamente para este fin, tales como Kahoot, Genially, Wordwall y Socrative.
La gamificación se define mejor como un conjunto de técnicas que tienen como objetivo mejorar el rendimiento en una actividad, la motivación de quienes la realizan y, como resultado, ir más allá de moldear comportamientos, sino también como una alternativa para satisfacer las necesidades de cada contexto educativo.
Sin embargo, cabe recordar que la función del aparato educativo va más allá del acto de enseñar, alcanzando principalmente la necesidad de crear condiciones de aprendizaje, es decir, el cambio se produce cuando el profesor incorpora en su práctica docente los nuevos valores, cambiando su conducta, sus pensamientos e incorporando los cambios en sus objetivos y en su práctica educativa. Ante este escenario, Lima y Oliveira (2022) afirman que cuando el profesor transforma «el aula en un espacio de diálogo y reflexión, mediando el aprendizaje y posibilitando descubrimientos en lugar de reproducciones», cumple su función social, que sería la de promover oportunidades para que los sujetos tengan las mismas condiciones de transformación de la realidad a partir del desarrollo de sujetos sociales que poseen autonomía y creatividad.
Internet: (con adaptaciones).
A partir del texto 10A5-II, es correcto afirmar que las metodologías activas
Texto associado
Texto 10A4
La pandemia de covid-19 obligó a profesores de todo el mundo a trasladar sus clases al entorno digital de un día para otro. Plataformas de videoconferencias, recursos interactivos y sistemas de evaluación en línea se convirtieron en herramientas esenciales para mantener la enseñanza en marcha. Pero, ¿qué ha sucedido con el uso de estas tecnologías una vez superada la emergencia sanitaria?
Un reciente estudio muestra un seguimiento a largo plazo sobre cómo ha cambiado el uso de las tecnologías digitales en las aulas tres años después del confinamiento. Los resultados evidencian un escenario mixto: aunque la frecuencia de uso ha disminuido respecto a la época de confinamiento, sigue siendo mayor que antes de la pandemia. Sin embargo, las tecnologías no se están utilizando de manera tan innovadora como sería deseable, aunque se observan algunos cambios moderados.
El estudio ofrece una conclusión clara: aunque la pandemia aceleró la adopción de tecnologías digitales en la educación, su integración no ha sido suficiente para transformar completamente la enseñanza. Se mantienen muchas de las prácticas tradicionales, y solo un grupo reducido de docentes ha logrado utilizar la tecnología de manera más innovadora.
Para que las tecnologías digitales tengan un impacto real en la enseñanza, es necesario invertir en formación docente. Los profesores que han recibido capacitación específica sobre el uso pedagógico de la tecnología han sido los que más han incorporado estrategias activas en sus clases. Esto sugiere que la clave para aprovechar las herramientas digitales no es solo proporcionarlas, sino garantizar que los docentes sepan cómo utilizarlas de manera efectiva.
Internet: (con adaptaciones).
La pandemia de covid-19 obligó a profesores de todo el mundo a trasladar sus clases al entorno digital de un día para otro. Plataformas de videoconferencias, recursos interactivos y sistemas de evaluación en línea se convirtieron en herramientas esenciales para mantener la enseñanza en marcha. Pero, ¿qué ha sucedido con el uso de estas tecnologías una vez superada la emergencia sanitaria?
Un reciente estudio muestra un seguimiento a largo plazo sobre cómo ha cambiado el uso de las tecnologías digitales en las aulas tres años después del confinamiento. Los resultados evidencian un escenario mixto: aunque la frecuencia de uso ha disminuido respecto a la época de confinamiento, sigue siendo mayor que antes de la pandemia. Sin embargo, las tecnologías no se están utilizando de manera tan innovadora como sería deseable, aunque se observan algunos cambios moderados.
El estudio ofrece una conclusión clara: aunque la pandemia aceleró la adopción de tecnologías digitales en la educación, su integración no ha sido suficiente para transformar completamente la enseñanza. Se mantienen muchas de las prácticas tradicionales, y solo un grupo reducido de docentes ha logrado utilizar la tecnología de manera más innovadora.
Para que las tecnologías digitales tengan un impacto real en la enseñanza, es necesario invertir en formación docente. Los profesores que han recibido capacitación específica sobre el uso pedagógico de la tecnología han sido los que más han incorporado estrategias activas en sus clases. Esto sugiere que la clave para aprovechar las herramientas digitales no es solo proporcionarlas, sino garantizar que los docentes sepan cómo utilizarlas de manera efectiva.
Internet: (con adaptaciones).
Acerca de la clasificación gramatical de las palabras de acuerdo con la función que cumplen dentro de la oración y a otros aspectos lingüísticos del texto 10A4, juzgue los siguientes ítems.
I La palabra «real» (primer período del último párrafo) es un sustantivo.
II Las palabras «y» (segundo período del primer párrafo) y «los» (segundo período del segundo párrafo) se clasifican, respectivamente, como conjunción y artículo definido.
III La palabra «escenario» (segundo período del segundo párrafo) es un adjetivo.
IV La palabra «del» (primer período del segundo párrafo) es resultado de la contracción de la preposición «de» con el artículo «el».
Están correctos solamente los ítems
Texto associado
Texto 2
Continuidad de los parques
Julio Cortázar
Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restañaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos.
El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer. Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación , nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.
Fuente: Final de juego, Julio Cortázar, 1956. 1996 Alfaguara.
Continuidad de los parques
Julio Cortázar
Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restañaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos.
El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer. Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación , nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.
Fuente: Final de juego, Julio Cortázar, 1956. 1996 Alfaguara.
Los términos habitación y puñal en el último párrafo podrían sustituirse respectivamente por
Texto associado
Texto 2
Continuidad de los parques
Julio Cortázar
Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restañaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos.
El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer. Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación , nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.
Fuente: Final de juego, Julio Cortázar, 1956. 1996 Alfaguara.
Continuidad de los parques
Julio Cortázar
Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restañaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos.
El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer. Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación , nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.
Fuente: Final de juego, Julio Cortázar, 1956. 1996 Alfaguara.
En el extracto del Texto 2: “Había empezado a leer la (1) novela unos días antes. La (2) abandonó por negocios urgentes, volvió a abrir la (3) cuando regresaba en tren a la (4) finca [...]” ¿cuál(les) “la” es un pronombre de complemento directo?
Texto associado
Texto 1
Cazar, comer y vestir el pez león en Panamá para controlar esta especie invasora
Hace alrededor de una década, los pescadores del caribe panameño identificaron un animal inusual en sus redadas diarias: de lejos parecía una flor; de cerca, sus espinas se asemejaban a una melena. Sin embargo, su aparición llegó de la mano de la repentina muerte de decenas de otras especies nativas. Así lo recuerda Marta Machazek de la Unión de Pescadores Artesanales de Bocas del Toro (Upesabo). Pronto, con ayuda de internet y la experiencia de pescadores vecinos de Costa Rica, consiguieron identificar el raro espécimen: se trataba de un depredador, uno tan voraz como bello: el pez león. Una especie originaria del océano Índico y que desde al menos tres décadas ha venido causando serios líos en los ecosistemas marítimos del Atlántico y el Caribe americano.
El pez león (Pterois miles) fue introducido en la región en los años ochenta y es temido por su naturaleza de depredador rapaz. “ Puede reducir las poblaciones de peces hasta en un 79 % en un plazo de cinco semanas, cazando en grupos y alimentándose hasta que exterminan todas sus presas en el área. (...) Y puede estar hasta tres meses sin alimentarse”, explicó a este diario Keiko Ashida, especialista ambiental del Banco Mundial. Además, el pez león no tiene un depredador natural, excepto el ser humano.
Fue justo en ese detalle en el que se concentraron los pesqueros organizados de Bocas del Toro, un archipiélago al noroeste de Panamá, donde por años observaron con frustración cómo sus pargos, jureles o meros eran devorados por el pez león. “No podíamos quedarnos de manos cruzadas. Empezamos a buscar mecanismos como, por ejemplo, involucrar al Gobierno para que tomaran acciones. Mientras, decidimos que si el pez no tiene depredador natural, pues nosotros lo seríamos”, agrega Machazek.
De esa forma nació una idea que no solo lograba mantenerlo a raya, sino que también servía para fortalecer a las comunidades locales: comida gourmet de pez y accesorios hechos de sus espinas. Luego de asesorarse con comunidades pesqueras de la región como sus vecinos de Costa Rica —donde desde hace diez años el control de esta especie se declaró de interés público— o México, se cercioran de que la carne de pez león es apta para el consumo humano. Lo único venenoso son sus púas y, si se sazona, es suave y jugoso. Machazek incluso, tímidamente, dice que le parece mejor que el pargo que se come en la zona.
Y si bien de entrada no resultó sencillo vender los productos, pues su fama de venenoso ahuyentaba a la gente, la organización se las ingenió e iniciaron una campaña de pedagogía con la población local. “Debíamos vencer el temor de la gente a comerlo. Empezamos con una campaña de degustación, lo procesamos, fileteamos; la idea era venderlo de manera atractiva”, detalla Ivanía Campbell, encargada de esa misión. Luego, con los restos de sus aletas, gracias a su forma y llamativos colores, fabricaron accesorios como aretes y collares.
No se detuvieron ahí. Insistieron en hacer redadas para capturar los que más pudiesen, y para que los pescadores se animaran a hacerlo. De hecho, celebran un torneo de caza anual que, aunque no es una iniciativa nueva en la tarea de control del pez, en su caso ha sido plenamente autogestionada. De hecho, la solidaridad y los equipos entre pescadores del Caribe ha jugado un papel central ante la negligencia estatal para acompañarlos, como cuenta la líder.
“Nosotros somos vecinos de pesca con Manzanillo, en Costa Rica, y conversando con el presidente de su asociación allá, y juntos, le apostamos a impulsar un proyecto grande que no solamente involucrara a nuestras organizaciones, sino que contemplara otros países afectados”. Así surgió un intercambio que llevó a la Upesabo a Cozumel, en el Caribe mexicano, que ya tiene un mayor recorrido en el control de este pez. También se involucraron comunidades de Belice y Honduras.
Los esfuerzos parecían ir viento en popa, pues lograron un apoyo temporal de la Alcaldía del municipio de Almirante y de la International Accreditation Forum (IAF), cuando la pandemia tocó la puerta y el proyecto se detuvo temporalmente. Aun así, durante esa crisis, el pez león terminó alimentando algunos barrios vulnerables de Bocas del Toro cuando la comida escaseaba. Los años siguientes, a medida que el mundo poco a poco superaba aquella crisis, en Bocas del Toro han ido reactivando las acciones de control. Pero están convencidos de que sus esfuerzos son insuficientes ante una problemática que requiere mayor atención, entre otras, por la enorme capacidad de reproducción de esta especie, donde las hembras están en condiciones de poner millones de huevos.
En una entrevista con la agencia EFE hace más de una década, el encargado para entonces de la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP) ya advertía los problemas que puede traer el crecimiento desaforado del pez león. “Estamos preocupados porque la disminución de los peces en el Caribe va en aumento”, dijo en ese momento. Asimismo, advirtió que la ARAP no tenía estadísticas sobre la presencia de esa especie en el caribe panameño. En pleno 2026, el panorama no ha cambiado, salvo porque la presencia de esta especie ya llegó hasta el mar Mediterráneo.
En Panamá, con los múltiples cambios presidenciales, este tema que, gracias a los reclamos de comunidades pesqueras y activistas ambientales, empezó a estar en la mesa, quedó al margen, según alerta Campbell. La situación se hizo aún más compleja recientemente tras la firma de un decreto que cambió la figura de protección de varias zonas naturales del país, como el Humedal San San Pond Sak o la Isla Bastimentos, convirtiéndolas en Parques Naturales y creando una serie de restricciones para la población vecina, en particular, para los pescadores.
Machazek asegura que esta medida fomenta el crecimiento insostenible del pez león y afecta las acciones para contenerlo, impactando no solo su soberanía alimentaria, sino también los arrecifes de coral. Al no poder usar arpón bajo la nueva normativa —la única forma de cazarlo—, el animal se reproduce sin control. Las comunidades dedicadas ancestralmente a esta práctica han pedido que se modifique el decreto por varias razones. Una disputa aún en curso. Entretanto, en la Upesabo sueñan con reunir los recursos que les permitan acondicionar el centro de acopio, construir un cuarto de procesamiento y formarse para reunir las condiciones para comercializarlo con un registro sanitario oficial en supermercados y otros negocios.
Adaptado de https://elpais.com/america-futura/2026-03-07/cazar-comer-y-vestir-el-pez-leon-en-panama-para-controlar-esta-especie-invasora.html. Accedido el: 07 mar. 2026.
Muchos verbos presentan diptongación: la vocal de la raíz, al conjugarse en determinadas personas y tiempos, se transforma en dos vocales; estos se llaman verbos irregulares. ¿Cuál de las siguientes opciones contiene 3 verbos irregulares en tiempo presente indicativo que presentan diptongación?
Cazar, comer y vestir el pez león en Panamá para controlar esta especie invasora
Hace alrededor de una década, los pescadores del caribe panameño identificaron un animal inusual en sus redadas diarias: de lejos parecía una flor; de cerca, sus espinas se asemejaban a una melena. Sin embargo, su aparición llegó de la mano de la repentina muerte de decenas de otras especies nativas. Así lo recuerda Marta Machazek de la Unión de Pescadores Artesanales de Bocas del Toro (Upesabo). Pronto, con ayuda de internet y la experiencia de pescadores vecinos de Costa Rica, consiguieron identificar el raro espécimen: se trataba de un depredador, uno tan voraz como bello: el pez león. Una especie originaria del océano Índico y que desde al menos tres décadas ha venido causando serios líos en los ecosistemas marítimos del Atlántico y el Caribe americano.
El pez león (Pterois miles) fue introducido en la región en los años ochenta y es temido por su naturaleza de depredador rapaz. “ Puede reducir las poblaciones de peces hasta en un 79 % en un plazo de cinco semanas, cazando en grupos y alimentándose hasta que exterminan todas sus presas en el área. (...) Y puede estar hasta tres meses sin alimentarse”, explicó a este diario Keiko Ashida, especialista ambiental del Banco Mundial. Además, el pez león no tiene un depredador natural, excepto el ser humano.
Fue justo en ese detalle en el que se concentraron los pesqueros organizados de Bocas del Toro, un archipiélago al noroeste de Panamá, donde por años observaron con frustración cómo sus pargos, jureles o meros eran devorados por el pez león. “No podíamos quedarnos de manos cruzadas. Empezamos a buscar mecanismos como, por ejemplo, involucrar al Gobierno para que tomaran acciones. Mientras, decidimos que si el pez no tiene depredador natural, pues nosotros lo seríamos”, agrega Machazek.
De esa forma nació una idea que no solo lograba mantenerlo a raya, sino que también servía para fortalecer a las comunidades locales: comida gourmet de pez y accesorios hechos de sus espinas. Luego de asesorarse con comunidades pesqueras de la región como sus vecinos de Costa Rica —donde desde hace diez años el control de esta especie se declaró de interés público— o México, se cercioran de que la carne de pez león es apta para el consumo humano. Lo único venenoso son sus púas y, si se sazona, es suave y jugoso. Machazek incluso, tímidamente, dice que le parece mejor que el pargo que se come en la zona.
Y si bien de entrada no resultó sencillo vender los productos, pues su fama de venenoso ahuyentaba a la gente, la organización se las ingenió e iniciaron una campaña de pedagogía con la población local. “Debíamos vencer el temor de la gente a comerlo. Empezamos con una campaña de degustación, lo procesamos, fileteamos; la idea era venderlo de manera atractiva”, detalla Ivanía Campbell, encargada de esa misión. Luego, con los restos de sus aletas, gracias a su forma y llamativos colores, fabricaron accesorios como aretes y collares.
No se detuvieron ahí. Insistieron en hacer redadas para capturar los que más pudiesen, y para que los pescadores se animaran a hacerlo. De hecho, celebran un torneo de caza anual que, aunque no es una iniciativa nueva en la tarea de control del pez, en su caso ha sido plenamente autogestionada. De hecho, la solidaridad y los equipos entre pescadores del Caribe ha jugado un papel central ante la negligencia estatal para acompañarlos, como cuenta la líder.
“Nosotros somos vecinos de pesca con Manzanillo, en Costa Rica, y conversando con el presidente de su asociación allá, y juntos, le apostamos a impulsar un proyecto grande que no solamente involucrara a nuestras organizaciones, sino que contemplara otros países afectados”. Así surgió un intercambio que llevó a la Upesabo a Cozumel, en el Caribe mexicano, que ya tiene un mayor recorrido en el control de este pez. También se involucraron comunidades de Belice y Honduras.
Los esfuerzos parecían ir viento en popa, pues lograron un apoyo temporal de la Alcaldía del municipio de Almirante y de la International Accreditation Forum (IAF), cuando la pandemia tocó la puerta y el proyecto se detuvo temporalmente. Aun así, durante esa crisis, el pez león terminó alimentando algunos barrios vulnerables de Bocas del Toro cuando la comida escaseaba. Los años siguientes, a medida que el mundo poco a poco superaba aquella crisis, en Bocas del Toro han ido reactivando las acciones de control. Pero están convencidos de que sus esfuerzos son insuficientes ante una problemática que requiere mayor atención, entre otras, por la enorme capacidad de reproducción de esta especie, donde las hembras están en condiciones de poner millones de huevos.
En una entrevista con la agencia EFE hace más de una década, el encargado para entonces de la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP) ya advertía los problemas que puede traer el crecimiento desaforado del pez león. “Estamos preocupados porque la disminución de los peces en el Caribe va en aumento”, dijo en ese momento. Asimismo, advirtió que la ARAP no tenía estadísticas sobre la presencia de esa especie en el caribe panameño. En pleno 2026, el panorama no ha cambiado, salvo porque la presencia de esta especie ya llegó hasta el mar Mediterráneo.
En Panamá, con los múltiples cambios presidenciales, este tema que, gracias a los reclamos de comunidades pesqueras y activistas ambientales, empezó a estar en la mesa, quedó al margen, según alerta Campbell. La situación se hizo aún más compleja recientemente tras la firma de un decreto que cambió la figura de protección de varias zonas naturales del país, como el Humedal San San Pond Sak o la Isla Bastimentos, convirtiéndolas en Parques Naturales y creando una serie de restricciones para la población vecina, en particular, para los pescadores.
Machazek asegura que esta medida fomenta el crecimiento insostenible del pez león y afecta las acciones para contenerlo, impactando no solo su soberanía alimentaria, sino también los arrecifes de coral. Al no poder usar arpón bajo la nueva normativa —la única forma de cazarlo—, el animal se reproduce sin control. Las comunidades dedicadas ancestralmente a esta práctica han pedido que se modifique el decreto por varias razones. Una disputa aún en curso. Entretanto, en la Upesabo sueñan con reunir los recursos que les permitan acondicionar el centro de acopio, construir un cuarto de procesamiento y formarse para reunir las condiciones para comercializarlo con un registro sanitario oficial en supermercados y otros negocios.
Adaptado de https://elpais.com/america-futura/2026-03-07/cazar-comer-y-vestir-el-pez-leon-en-panama-para-controlar-esta-especie-invasora.html. Accedido el: 07 mar. 2026.
Muchos verbos presentan diptongación: la vocal de la raíz, al conjugarse en determinadas personas y tiempos, se transforma en dos vocales; estos se llaman verbos irregulares. ¿Cuál de las siguientes opciones contiene 3 verbos irregulares en tiempo presente indicativo que presentan diptongación?
Considerando los verbos del Texto 1, IDENTIFICARÓN, SURGIÓ y ASEGURA, selecciona en cuál tiempo y modo verbal ellos están, respectivamente.
Texto associado
Texto 4
Fuente: https://pbs.twimg.com/media/CuSnkZ5WEAASPPf.jpg:large. Acceso en 09 mar.2026.
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De acuerdo con “La Celestina”, es correcto afirmar que Melibea
Texto associado
Texto 4
Fuente: https://pbs.twimg.com/media/CuSnkZ5WEAASPPf.jpg:large. Acceso en 09 mar.2026.
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